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viernes, 19 de julio de 2013

La voluntad política es primordial para combatir la trata de personas

La voluntad política es primordial para combatir la trata de personas
La mejor legislación destinada a luchar contra la trata de personas no dará efecto si no va combinada con la voluntad política, según expertos de Rusia, Ucrania, Moldavia y Kazajstán.
Adolescentes obligadas a prostituirse, personas encerradas en condiciones inhumanas, niños explotados: estas son las caras de la trata de personas, un crimen que priva a sus victimas de la dignidad humana destrozando su cuerpo y alma.
“A diferencia de la lucha contra el tráfico de drogas o armas, donde las sustancias o unidades incautadas se pueden destruir, las víctimas de la trata de personas necesitan cuidados, rehabilitación y ayuda para reintegrarse en la sociedad. Se trata de un proceso complicado y doloroso”, recalcó el representante de la Organización Internacional para las Migraciones en Moscú, Dmitri Babin en la mesa redonda organizada por RIA Novosti.
En la mayoría de los casos, las víctimas son engañadas por alguien a quién creyeron al inicio, que les prometió un buen salario y un trabajo interesante. Muchas veces se trata de un conocido o, incluso, un pariente. Los traficantes no escatiman promesas que no piensan cumplir. Muy a menudo las víctimas se convierten en esclavos para escapar de una situación violenta: según las estadísticas de la ONG La Strada, de 30 a 60% de ellas sufrieron malos tratos en su familia. Además, hoy en día, las nuevas tecnologías facilitan la actuación de los criminales, muy activos en las redes sociales.
En el espacio postsoviético Rusia es, ante todo, un país receptor por el crecimiento de su economía y un dinámico mercado laboral aunque también hay casos de tráfico de ciudadanos rusos.
La mayoría de los esclavos de nuestros tiempos llegan a Rusia para trabajar en la construcción, la industria y los servicios. Es revelador que más de la mitad de las víctimas liberadas en los cuatro países el año pasado eran hombres. Sin embargo, tampoco falta el feudo tradicional de los traficantes, la prostitución.
Las víctimas de la trata generalmente se encuentran en el desamparo total. La situación empeora aún más cuando se trata de extranjeros que no tienen a nadie a quien acudir para solicitar ayuda. “Dentro de una situación de crimen es muy difícil tomar una decisión ponderada, encontrar información sobre dónde y cómo pedir asistencia. En caso de ausencia de servicios especiales esta tarea se vuelve imposible”, subrayó la directora de la ONG rusa Siostry, María Mójova.Mientras tanto, las normas legales muy a menudo son pura formalidad en el espacio postsoviético, destacó una de las dirigentes de la ONG La Strada-Ucrania, Marianna Evsiukova. “Lamentablemente, las leyes muchas veces son declarativas. Sin la voluntad política todo quedará sobre el papel y las víctimas seguirán sin ayuda y volverán a caer en la misma situación”, afirmó.
En la lucha contra la trata las ONG -que en el espacio postsoviético durante muchos años eran los principales organismos en ocuparse de las víctimas- necesitan el apoyo y la participación de las fuerzas del orden, las únicas en poder afrontar el crimen organizado de manera eficaz. En este momento en Rusia, como en otros países de la región, se está completando el marco legislativo para facilitar esta colaboración, subrayaron los participantes de la mesa redonda.
Sin embargo, la ausencia de normas concretas y la baja calificación de algunos agentes llevan a que los casos de trata durante años a menudo se califican de delitos menores. La corrupción agrava aún más la situación. Además, los traficantes disponen de muchas más posibilidades para esquivar la responsabilidad que las víctimas, de obtener la justicia.
“Se trata de un negocio ilegal muy lucrativo. Las personas que lo organizan tienen medios para un abogado calificado que actuará en sus intereses para garantizarles el castigo mínimo”, subrayó Evsiukova añadiendo que en muchos casos los tribunales condenan a los traficantes a multas que poco cambian para personas que obtienen enormes beneficios con su actividad criminal.
Otro aspecto muy importante es la coordinación de los esfuerzos de los estados postsoviéticos puesto que los criminales se aprovechan de los lazos históricos que unen los países y de la ausencia de visados. Para enfrentarles, es necesario centrarse en la prevención explicando a partir de los colegios de los posibles riesgos. Como subrayaron los expertos es poco probable que el problema desaparezca por completo sin embargo es posible reducir considerablemente su impacto.
RIA Novosti

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