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viernes, 12 de agosto de 2016

México podría verse obligado a jugar a la ofensiva

Restringir el acceso a empresas estadounidenses en licitaciones de infraestructura o en subastas de petróleo y gas, entre otros

México / ciberpasquinero

Hasta ahora se ha hablado poco de lo que México podría hacer como respuesta a las acciones "inamistosas" del candidado republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, para decirlo en términos diplomáticos.
    Los expertos del país azteca han comenzado a barajar las opciones disponibles en caso de que su peor pesadilla se haga realidad, es decir, que Trump efectivamente gane las elecciones de noviembre próximo.
    "El país podría verse obligado a jugar a la ofensiva, es decir, imponer costos a Trump por acosar a México y a los mexicanos", afirmó el experto en seguridad Alejandro Hope.
    El especialista propuso, por ejemplo, que México responda "dólar por dólar" si sufre la confiscación de las remesas familiares para pagar el muro o si se imponen impuestos a las exportaciones mexicanas.

Aranceles compensatorios

    México tendría además la opción de imponer "aranceles compensatorios" sobre algunos productos que le compra a Estados Unidos, "estratégicamente seleccionados para golpear a sectores importantes para Trump y sus aliados", agregó.
    Otra medida, afirmó Hope, sería restringir el acceso a empresas estadounidenses en licitaciones de infraestructura o en subastas de petróleo y gas.
    En caso de deportación masiva de mexicanos, también podría recurrir a los tribunales para "demandar a diversas agencias estadounidenses por violaciones a los derechos civiles" y "ayudar a los ciudadanos mexicanos a demandar al gobierno de Estados Unidos por acoso", agregó Hope.
    Para responder a las restricciones al comercio, una de las alternativas sería llevar al gobierno de Washington "ante paneles de arbitraje" de la Organización Mundial del Comercio (OMC) por imponer "tarifas discriminatorias", señaló.

Reducir la cooperación bilateral

    Hope considera que se podría también reducir la cooperación bilateral en asuntos estratégicos.
    "El acceso de personal estadounidense a operaciones en México podría ser limitado y diversas extradiciones, bien seleccionadas, podrían retrasarse", afirmó, sin mencionar el caso de Joaquín "El Chapo" Guzmán, el máximo jefe criminal que está en la antesala de ser llevado al país vecino.
    El experto señaló que "una administración Trump debería ser obligada a pagar un costo diplomático por complacer a sus seguidores" por lo cual México podría recurrir a organismos multilaterales, donde no estaría sólo, pues muchos países de América Latina, Asia y Europa lo apoyarían.
    "México no se puede permitir el lujo de ser la piñata de Donald Trump durante ocho años, ni permanecer cruzado de brazos si millones de compatriotas al norte del Río Bravo son objeto de acoso sostenido", afirmó.
    "Nos guste o no, si Trump finalmente se convierte en presidente de Estados Unidos, la política exterior mexicana tendrá que adquirir un vigor no visto en décadas", expuso. 

Adquirir líneas de producción de empresas estadounidenses

Pero no sólo el gobierno sería el encargado de mover el tablero para contrarrestar la ofensiva de Trump. Empresarios mexicanos han hecho saber que están listos para hacer su parte y "adquirir líneas de producción de empresas estadounidenses que resulten castigadas por el (posible) nuevo presidente", incluidas plantas automotrices y manufactureras.
    "Este no es el México de los años sesenta", dijo un hombre de negocios del norte del país, citado por Carlos Mota. "Existe mercado interno; talento capacitado, capital suficiente y estrategia productiva", afirmó.
    Sin embargo, también hay empresas estadounidenses dispuestas a reubicarse en México como centro de sus operaciones mundiales si Trump llega a la Casa Blanca, como Allied Tool & Die Company, proveedora aeroespacial con sede en Phoenix.

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