viernes, 2 de marzo de 2018

Reforma inmigratoria nuevamente relegada en Congreso de EEUU





En tan solo dos semanas, la batalla en torno a las leyes inmigratorias dejó de ser un tema prioritario y fue relegada a un segundo plano en Washington. Pareciera que los legisladores no piensan hacer mucho sobre el asunto en un año electoral en el que la venta de armas y otros temas acaparan de repente toda la atención.



Ya casi no hay movimiento en las negociaciones en procura de un acuerdo bipartidista que ofrezca la posibilidad de hacerse ciudadanos a los jóvenes sin permiso de residencia que fueron traídos al país de niños, como parte de un acuerdo que reserve 25.000 millones de dólares para el tan mentado muro de Donald Trump en la frontera con México. Incluso propuestas con modestas victorias para ambos bandos, como la extensión por tres años de un programa que cobija a estos jóvenes, conocidos como “dreamers” (soñadores), a cambio de un pago inicial de 7.600 millones de dólares para el muro, parecen tener pocas esperanzas de ser aprobadas.



“Las perspectivas de que se aprueba una ley sobre la inmigración, grande o pequeña, son muy, muy pobres”, admitió Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, agrupación que defiende los derechos de los inmigrantes.



La desconfianza entre los dos partidos se ha intensificado y aumentan de ambos lados las sospechas de que el otro quiere usar la inmigración como arma política en las elecciones de mitad de término de noviembre, en las que estará en juego el control del Congreso. Hay además diferencias tácticas entre los demócratas y los defensores de la causa de los inmigrantes en torno a cómo abordar la lucha, y entre organizaciones conservadoras y algunos republicanos en relación con la conveniencia de apoyar un acuerdo limitado.


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